viernes, 23 de mayo de 2008

México DF - Día 5

Primero que nada, y a pedido del público, la vista desde mi habitación:

Bonita, ¿no?

El día de hoy marcó el primer día en que no me sentí con sueño y cansado, lo que debe significar que ya me estoy acostumbrando a la altura. La mañana transcurrió sin mayores novedades y lo más notable fue el almuerzo, para el cual Armando me llevó a una parrilla argentina, con dueño argentino y todo, el cual declaró ser de Floresta (Gualeguaychú y Venancio Flores). De entrada fue un chorizo, de buena calidad pero algo falto de condimento para mi gusto, y luego un bife, que estaba espectacular. Lo curioso fue la forma de elegir el corte de carne: el mozo venía con una bandeja con todos los diferentes cortes de carne crudos, envueltos en film, y explicaba que y como eran. Los cortes eran, obviamente, mas bien del tipo americano que uno ve en Buenos Aires en las parrillas para turistas.

Durante el almuerzo estuvimos conversando sobre la situación en México: la guerra contra las drogas que está derivando en una verdadera "guerra sucia" y la inmigración ilegal a USA. Luego hablamos un poco de USA y de allí surgió una apuesta: si Barrack Obama es electo presidente, Armando me comprará una camiseta de las Chivas de Guadalajara. De lo contrario, yo tendré que comprarle una de River.

Por la tarde, luego del trabajo y de hablar con Vane, me fui para el shopping Plaza Satélite, ubicado en Ciudad Satélite que es, como Naucalpan, parte del conurbano de la Ciudad de México. El shopping es amplio, tipo la parte de negocios del Abasto pero de sólo dos pisos, y en tres laterales tiene tiendas departamentales, tipo Falabella, de dos o tres pisos: Puerta de Hierro (carísimo), Liverpool (caro) y Sears (horrible, tipo C&A). En el cuarto lateral están los cines en el primer piso y Zara en la planta baja. El shopping estaba pintado en salpicré crema y terracota y los techos eran en arco tipo el Abasto.

Dado que Vane me pidió que le comprara un saquito de hilo, me dediqué a recorrer tiendas de ropa femenina, que en general venían en dos tipos: caras y carísimas. La ropa en general me pareció entre un 20% y un 50% más cara que en Buenos Aires para cosas de igual calidad, dependiendo del caso. También noté que había muchas tiendas de ropa para mujer y niña que calificarían como vestidos de fiesta en la Argentina, no se si por que se usan más o que.

Luego de recorrer todas los locales sin encontrar nada que me gustara y/o estuviera a un precio razonable, empecé a recorrer las tiendas departamentales. En Sears no encontré nada que resultara atractivo ni del tamaño de Vane (igual que en C&A) y Puerta de Hierro me espantó en cuanto a precios pero allí encontré, en un sector llamado "Rincón Gourmet", ¡macadamias! Aparentemente las macadamias se cultivan en México por lo que, luego de varios años de extrañarlas, fui capaz de conseguirlas aunque, a decir verdad, todavía no las probé.

Por último fue el turno de Liverpool donde en un sector llamado Oh! Mamá, que vendía ropa de embarazadas, encontré justo lo que buscaba. Era un poco caro y el color no era el solicitado, pero al menos era bonito y no era un robo. Con la compra pagada con débito me hicieron un 15% de descuento, válido solo para gastar en el local, así que lo usé para comprar unos bombones al tequila.

Terminada la compra, me dirigí a un restorantito que me había llamado la atención al recorrer el shopping. Se llamaba "Las Fondues" y estaba ambientado con una mezcla de estilo mediterráneo y caverna, la verdad que muy acogedor. Cabe mencionar que como servicio de mesa me trajeron una bandeja de pan que, curiosamente, incluía medialunas y bizcochuelo de chocolate con banana; y un quesito blanco con hierbas que traía a modo de grisines bastoncitos de zanahoria, apio, el blanco de la sandía y otra fruta que se me escapa el nombre.

De plato principal pedí un steak de camarones, que resultó ser una especie de disco del tamaño de una hamburguesa hecho con camarones pelados, salseado con lo que parecía el juguito de un potaje de lentejas, pero picante, y acompañado de un timbal de arroz a la manteca con arvejas, granos de choclo y zanahoria en cubitos. La verdad que estuvo muy rico.

Finalizada la cena me volví, siendo el único incidente que el taxista se pasó del hotel y tuvo que dar una vuelta bastante grande para retomar cuando se lo indiqué. No se si quería pasearme o realmente se confundió, pero en todo caso me cobró de menos así que no hubo conflicto.

Eso es todo por hoy, mañana será la última entrada desde México ya que la entrada final del viaje la escribiré a mi vuelta a Buenos Aires

2 comentarios:

La brujita viajera dijo...

Si la cosas en Mexico están tan caras, la verdad conviene mucho más comprar un recuerdo cualquiera, reservar la guita y hacerla rendir en Baires.
Lo que comentás me hace acordar a cuando yo he viajado a España, al cambio todo es tan caro que al final no sabe si cerrar los ojos y comprar igual, o decidirse por un recuerdo y luego comprar en casa.
Al fin de cuentas tendremos que concordar en que acá no está todo tan caro como pensamos.
Me alegra que ya te hayas sentido mejor, seguro es como vos decís, te estás aclimatando, lástima que ya te tenés que venir y tu cuerpo no conservará en la memoria la aclimatación para el proximo viaje...
¿Le diste saludos y mi vecino del restaurante? jajaja.
Besitos. Mamá

La brujita viajera dijo...

Dios qué mal quedó la frase!, eso es por no revisar lo que uno escribe. Lo que quise poner fue: ¿le diste saludos a mi vecino del restaurante? Sorry por el error.