Wi-Fi gratis las petunias!
No se si es el efecto de las vacaciones de invierno y los chicos encerrados en la casa por la gripe porcina o que, pero la conexión de internet dejó prácticamente de funcionar. No es que no haya señal, sino que se pone tan lenta que es como si no hubiera. La semana pasada por lo menos se podía navegar bien a la mañana, pero ahora ni eso. Desde el sábado que estoy tratando de subir las fotos que sacamos en La Punta y no hay caso, a lo sumo logro subir una por día.
Hoy nos la pasamos nuevamente en Potrero así que más vale que les describa un poco el pueblo. Como les he dicho antes, San Luis queda en la punta de las sierras, un poco al sur y al oeste de donde terminan las mismas, si uno va hacia el este, camino hacia las sierras, va subiendo de a poco por las mismas y se encuentra con Juana Koslay, un pueblo que es parte del conurbano de San Luis. Pasado Juana Koslay uno dobla hacia el norte y se encuentra con una quebrada en la pared de las sierras por donde discurre un arroyo. Subiendo por la quebrada se llega al dique Potrero de los Funes, que forma el embalse del mismo nombre. Al lado del dique se levanta el Hotel Potrero de los Funes, un hotel de cuatro estrellas con una vista preciosa del embalse y las sierras. Todo alrededor del embalse han hecho una pista de carreras. Lo extraño del caso es que cuan no hay carreras se usa como ruta de acceso al pueblo. De hecho muchas casas dan directamente a la pista y no se como harán para entrar cuando la pista se cierra para las carreras.
El centro del pueblo se encuentra al norte del embalse, siguiendo el curso del arroyo que lo alimenta aunque últimamente se ha extendido también hacia el este, que es donde la zona llana tiene más anchura. El embalse y el pueblo están completamente rodeados por las sierras. Al sur y al oeste del embalse las mismas llegan prácticamente al borde del agua mientras que al este hay un espacio considerable. Las sierras al norte, las más elevadas, van subiendo gradualmente y son una vista hermosa que lamentablemente no se aprecia desde el centro del pueblo aunque si desde el este.
Aunque al pueblo lo cruzan varios arroyos, sólo dos tienen agua en este momento. El mayor de ellos baja desde el norte y al llegar al pueblo hace una U para esquivar un espolón de la sierra, justamente el mismo sobre el cual está nuestra cabaña. La calle Los Pinos, que corre sobre el espolón tiene por tanto una vista bárbara del arroyo, particularmente hacia el sur, y baja para cruzarlo por un badén justo donde el espolón termina, en un lugar que es precioso al atardecer. Al norte de la curva el arroyo está bastante arbolado, mientras que al sur es abierto. A lo largo del arroyo hay una costanera con asadores donde la gente se junta a la tarde a tomar mate.
El clima es de lo más lindo, ya que salvo hoy todos los días estuvieron despejados. De todas formas esta es la temporada seca, así que ni miras de llover. Los primeros días estuvieron algo frescos pero últimamente cuando sale el sol la temperatura se vuelve agradable y se puede andar en remera. Eso si, en cuanto el sol se pone tras los montes la temperatura baja muy rápidamente.
Con el día algo fresco, y por supuesto nublado, decidimos ir caminando en busca de facturas para la merienda a la panadería pero en el trayecto le ofrecí a Vane desviarnos e ir a tomar te con torta a Lunamakena, aprovechando que era domingo y estaba abierto. Lunamakena es una casa de te (lo que nosotros diríamos confitería) / hospedaje al este del pueblo, ubicado con una vista espectacular de las sierras al norte. Pedimos dos porciones de torta, Vane torta de chocolate con merengue y yo de tarta de frutilla, ambas muy ricas. La tarta de frutilla estaba en el punto justo, ni ácida ni empalagosa y en cuanto a la torta de chocolate era rica pero el merengue era muy raro: parecía pura azúcar.
De cena, ni que hablar: sobras de pizza.
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