Hoy fue nuevamente un dia de relax. Nos levantamos bastante tarde debido a que Tomi sigue sin dormir bien, y por ende nosotros, Vane especialmente, tampoco. En lugar de desayunar en la cabaña decidimos ir caminando todo por adentro del pueblo hasta la panadería, donde también tienen un café. Café con leche (café doble en mi caso) con medialunas fue el pedido. Aprovechamos el viaje de vuelta para sacarnos algunas fotos en el puente peatonal que cruza el arroyo.
El resto del día lo pasamos entre tomar sol, tratar de dormir a Tomi (algo imposible, no está durmiendo nada) y, en mi caso, escribir el diario de viaje. A la tarde hubo licuado de banana hecho en la licuadora que tuvimos que comprar cuando fuimos al super, ya que nos habíamos olvidado la procesadora para hacerle la papilla a Tomi. Dado que tener dos procesadoras no tiene mucho sentido, compramos la licuadora que nos sirve igual para la papilla y también para hacer licuados.
De cena pedimos pizza en lo que creo que es la única pizzería del pueblo, o al menos la única cerca del centro, que es donde estamos. La pizza era hecha a la parrilla y ofrecían un gran total de 8 variedades, todas basadas en la tradicional grande de muzzarella. Si estaban con ganas de una fugazzeta, olvidensé: no hacen. La grande (único tamaño, por otra parte) costaba entre $24 y $28, o sea que no era particularmente barata y, aunque no era mala tampoco era para decir "que buena pizza!". En fin, medio que un robo, especialmente porque creo que ni siquiera amasan ellos, sino que compran prepizzas los muy estafadores. Pedimos un de morrón para Vane y una calabresa para mi, acompañados por una empanadita de carne y una de jamón y queso (fritas) para cada uno. Por supuesto, la pizza que sobró quedó para el desayuno.
A Tomi finalmente encontramos como hacerlo dormir mejor. Primero que nada, le aumentamos la porción de la comida, ya que aparentemente se estaba quedando con hambre. Además, hicimos un trueque: el duerme un nuestra cama y nosotros en los sillones. Esto no es tanto por Tomi sino por la madre, a la cual la matrimonial le rompe la espalda.
En cuanto a Tomi, para las abuelas que preguntan, la verdad es que creo que la está pásando bien. Anda bastante serio, mirando todo con atención y nos dedica de tanto en tanto una de sus preciosas sonrisas. Más allá de algún berrinche ocasional y los problemas de sueño ya mencionados, no está dando mayores problemas. Le gusta jugar en los juegos que tiene el parque de las cabañas, especialmente en el tobogán, del cual ya le estuvo aprendiendo el truco y ya se pone en posición para deslizarse mejor. También le gusta estar en el corralito rodeado por sus juguetes: los agarra, los muerde y de vez en cuando aprovecha que está sentado para cagarse. El único problema es que cada vez que lo llevamos a algún lado la gente empieza "Que lindo bebé!" y nos lo ojean. La única excepción es la chica de la panadería, que es una amarga total, lo cual en el caso de Tomi es una ventaja.
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2 comentarios:
Se dan cuenta que a veces lo que dice el médico no alcanza? la experiencia vivida va más allá de los libros...
Esto viene a cuento por la hambruna que estaba pasando el pobre Tomi. Cómo pretenden que duerma toda la noche si no tiene la pancita llena?
Por eso de castigo, cuando está sentado se caga...es una forma de demostrarles sus sentimientos jajaja.
Un mensaje de texto para avisar su molestia basta para que le cure el ojeado a km de distancia.
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