domingo, 5 de julio de 2009

Vacaciones en Potrero de los Funes, San Luis - Día 6

Hoy nos fuimos a La Punta!


Ver Recorrido a La Punta en un mapa más grande

Los planes para hoy eran visitar La Punta. Así se llama una ciudad que los Rodriguez Saá fundaron un poco al norte de San Luis y declararon "primera ciudad del siglo XXI". Para llegar a la ciudad, ubicada al oeste de las sierras había que atravesar la parte más alta de las mismas. Salimos de Potrero de los Funes por una ruta que bordea uno de los arroyos que cruzan la ciudad y fuimos subiendo por su valle casi hasta la vertiente. La ruta era excelente y se notaba que era bastante nueva. A diferencia de nuestro viaje anterior, en este caso la ruta era más escarpada aunque la subida no fue nada comparada con la bajada ya que la sierra en su borde occidental se levanta casi como una muralla, por lo que la bajada fue por un caracol no apto para personas impresionables.

Llegados a La Punta pasamos por el estadio Juan Gilberto Funes, que tiene una sola tribuna, y de allí entramos a la ciudad, compuesta entereamente de casas bajas calcadas unas de las otras, ya que evidentemente el gobierno las construyó todas juntas según el mismo plano. A la ciudad (por poco, sólo tiene 11.000 habitantes) se la nota nueva y todavía incompleta. Al norte de la ciudad está la Universidad de La Punta y los estudios San Luis Cine.

Dimos una pasada rápida y seguimos por la ruta provincial 3 al norte, rumbo a Villa de la Quebrada para ver un poco el paisaje. Es increible el cambio que unos pocos kilómetros hacen. Si en la parte oriental de las sierras abundan los pastizales y las tierras de cultivo, al oeste es todo matorrales y zonas áridas, con las cabras reemplazando a las vacas. Cruzamos varios cursos de agua, pero todos estaban secos, a diferencia de lo que ocurría del otro lado. Las sierras tambien son distintas de este lado, ya que los cerros son más altos y forman una muralla continua, mucho más abrupta.

Llegamos a Villa de la Quebrada y nuevamente se notó el contraste, si al este hay pueblos de fin de semana pintorescos, al oeste los pueblos son mucho más pobres, con casas y autos viejos y polvo por todos lados. El circuito indicaba que se podía seguir al norte hasta el embalse de Nogoli, tomar la rutas nacionales 146 y 20 y llegar a Luján o Quines, o bajar por la provincial 9 a San Francisco del Monte de Oro donde Sarmiento tuvo su primera escuela. Sin embargo el viaje hasta cualquiera de esos lugares iba a ser más largo de lo que teníamos ganas de hacer así que pegamos la vuelta.

De nuevo en La Punta paramos en la Universidad, más precisamente en el parque astronómico. El planetario estaba cerrado pero pude recorrer un parque donde tenían réplicas de antiguos instrumentos astronómicos. Ya sin más encaramos la vuelta y en este caso nos tocaron los caracoles de subida. Subir en este caso es mucho más impresonante que bajar, ya que uno puede ver desde abajo todo el camino a recorrer. Una parada en el mirador del punto más alto de la ruta para sacar fotos y volvimos a casa.

En la cena tenía pensado lucirme haciendo un rack de cordero a la parrilla acompañado con papas y batatas al disco de arado. Preparé bastante fuego y distribuí las brasas bajo la parrilla para cocinar al cordero y los leños enteros bajo el disco de arado, al que una vez caliente le puse algo de aceite y le eché las papas y batatas cortadas en rodajas grandes. El disco de arado solo tenía suficiente aceite como para sumergir las rodajas en el centro, por lo que las fui rotando de modo que quedaron en parte fritas y en parte hechas como si fuese al horno, bien doraditas. Las que iban quedando listas las saqué en una olla a la que puse sobre la parrilla con algunas brasas debajo para mantener la temperatura.

Mientras tanto, el "vacío" del cordero (la parte del rack sin hueso) había quedado listo y ahí fue donde cometí el gran error. Con Tomi durmiendo Vane no iba a salir para comer conmigo frente a la parrilla y no daba para que cenara sola, así que dejé el costillar terminandose de asar y fuí a comer el vacío con Vane. Estaba rico pero algo grasoso lo cual debería haber despertado mis sospechas, pero no lo hizo. Cuando terminé y salí a ver en que andaba el costillar lo encontré prendido fuego (literalmente) ya que toda la grasa que tenía se ve que primero chorreó y tomó fuego entre las brasas para después arder directamente en el mismo costillar. El costillar quedó bastante chamuscado aunque por suerte no carbonizado. Eso sí, adentro todavía estaba crudo. Decir que se me arrebató es poco.

1 comentario:

Unknown dijo...

Chicos esto mas que vacaciones de descanso es turismo aventura!