viernes, 10 de julio de 2009

Vacaciones en Potrero de los Funes, San Luis - Día 11

Hoy la excursión fue por la mañana. Desayunamos como otras veces en la panadería Sumalao y de allí

tomamos el camino a la cumbre, que es un camino de ripio que lleva por entre las sierras al pueblo

de El Durazno. El camino sale del costado del centro cívico y tiene en su primer tramo un par de

miradores, uno desde donde se ve el pueblo y el embalse y otro desde donde se ve el valle del rio

Los Molles, que es así como se llama el "arroyo" que cruza el pueblo.

El camino, por suerte más ancho y plano que el camino de los cerros de la vez pasada, serpentea

entre las sierras siguiendo el valle de uno de los tributarios del río Los Molles hasta su

vertiente. Cuando uno se imagina una vertiente siempre piensa en agua goteando de una roca, como

vi en Inti Huasi, pero en realidad la vertiente no era otra cosa que un pedregal sin plantas en la

ladera de la colina en el cual se notaba originaba el curso del ría que luego al bajar se hacía

más profundo y comenzaba a tallar una cañada en el valle. Cruzamos el paso entre dos valles y del

otro lado nos entcontramos otra vertiente. En este caso se trataba del rio El Volcán (si, el mismo

que cruza el pueblo ese nombre) al que el camino iba bordeando. Salimos de las sierras y llegamos al camino de acceso a El Durazno, el cual estaban empedrando. Aparente mente Alberto Rodriguez Saa tiene su casa de fin de semana ahí por lo cual estaba mejorando el acceso.

Volvimos a encontrarnos con el río, que ahora tallaba un cañadón en la llanura y lo seguimos hasta el pueblo de El Volcán, donde tomamos la ruta provicial 20 rumbo al embalse Cruz de Piedra y de allí de nuevo al acceso a Portrero de los Funes. Cosa curiosa, la ruta 20 a esa altura tiene un peaje, así que luego de pasarnosla por caminos de ripio terminamos pagando $3 por hacer los únicos 10 Km de asfalto que hicimos.

Por la tarde luego del almuerzo y la siesta de Tomi salimos a mapear la parte que me faltaba del pueblo y llegamos hasta el hotel Potrero de los Funes, que tiene un mirador desde se puede apreciar el embalse y un bosque sobre la ladera que da a la ruta que tiene senderos para recorrer. Vane se cargó a Tomi en la mochilita y anduvimos por ahí dando vueltas. La verdad que el "jardín" es muy lindo pero está un poco descuidado, particularmente la parte que da al río, ya después del dique.

Pegamos la vuelta y del otro lado del embalse bajamos por un acceso que da al río Los Molles y siguiendo el pedregal seco de su cauce llegamos hasta la desembocadura, donde paramos para tomar mate con pan dulce que habíamos comprado a la mañana en la panadería. Al pan dulce se lo notaba fresquito como y estaba muy rico, al punto tal que con Vane nos lo comimos casi todo salvo un pedacito que me reservé para la mañana siguente.

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