martes, 21 de octubre de 2008

México D.F. - Día 7

De vuelta al trabajo, sin mucho que contar ya que fue un día mayormente tranquilo, aunque la fabricación de barniz de hoy se demoró y me fui bastante tarde.

Como cuestión saliente, hoy Giovanna me llevó a almorzar a un bodegón en las inmediaciones de la planta donde ella suele almorzar y que prepara comida estilo casero. Por $50 mexicanos (unos $12.50 nuestros) el servicio incluía una sopa crema de zapallo, arroz blanco con algunas verduras y un huevo frito a caballo (huevo estrellado, según la definición local) y un plato con carne, que en mi caso fue un churrasquito y champiñones guisados en una salsa roja de vaya a saber que. De beber, limonada en jarra. La sopa estaba aguada y la carne un tanto dura, así que sin duda lo mejor fue el arroz. La verdad que para comida casera, prefiero la nuestra. En el bodegón la gente se sentaba en las mesas en cualquier silla que hubiera vacía, así que terminabas compartiendo la mesa con quien te tocara en suerte. El local no parecía tener baño, sólo una pileta para lavarse las manos ubicada sobre uno de los costados del salón. En fín, interesante para conocer aunque dudo que repita. Por supuesto, por respeto me abstuve de hacer comentarios.

Por la noche, ya a la hora de la cena y con ganas de carne, me fuí a la pariilla Centro Argentino en "Mundo E". La parilla, bien decorada con motivos gauchescos y algo de tango y con música relajante de fondo, parecía prometedora pero los precios me espantaron. $400 mexicanos (unos $100 nuestros) por un pedazo de vacío es excesivo hasta en Cabaña Las Lilas. Además, no tenían asado, que era lo que quería, por lo que me decidí por un lomo atún a la parrilla y de entrada, sólo por curiosidad, morcilla. También pedí una copa de vino y el que me ofrecieron fue un Valdivieso merlot chileno, cosa que me pareció extraña de una parrilla supuestamente argentina.

La morcilla mexicana es algo distinta de la nuestra. Para empezar es sólida, no chorrea el relleno como la hecha en la Argentina. Probablemete esto se dea a que usan más miga de pan en su confección, ya que le sentí menos gusto al relleno. Además, pareciera que le agregan pimentón, ya que se le notaba un dejo colorado tipo chorizo español. El atún estaba desabrido y la verdad me arrepentí de habrelo pedido. Estaba preparado a considerar la cuenta de más de $400 mexicanos un verdadero robo cuando el mozo me trae la cuenta con un 50% de descuento por haber cenado después de las 20:00. El lugar sigue sin ser muy recomendable pero al menos no me sentí estafado.

Eso es todo por hoy. Mañana la seguimos.

No hay comentarios: