¡Felíz día mamás!
Empecé el día tarde con toda la idea de poder conectarme con el asado del Día de la Madre que estaban haciendo en casa de mi mamá, pero lamentablemente Gonzalo no pudo conectar al red inalámbrica y sólo pude conectarme a través de la PC del escritorio lo cual no fue lo mismo, aunque al menos pude verla a Vane que era lo más importante. Cuando vinieron a hacer la habitación me di cuanta que ya era hora de salir, así que le pedí a la mucama que volviera en media hora, terminé de hablar con casa y me fui a almorzar. Hoy había buffet de mariscos así que le entré a las ostras (no me gustaron), los camarones, el sushi y las cazuelas de cayos y de pulpo salí. También había paella pero decidí dejarla para otra ocasión.
Una vez almorzado me tomé el colectivo y me fuí al bosque de Chapultepec. Los colectivos mexicanos (o debería decir chilangos, que es el nativo de D.F.) son de lo más extraños, ya que varían enormemente en tamaño (los hay desde el tamaño de los nuestros chicos hasta furgonetas VW) y están todos pintados igual, o al menos muy parecido: todos blancos, blancos y verde abajo, blancos y cuadriculado rojo abajo, etc. Lo mismo pasa con los colores de los taxis, dicho sea de paso. Si bien los colectivos tienen "rutas, en muchos casos la misma no está claramente visible y la gente se guía por los carteles que tienen en el parabrisas. Los colectivos en su mayoría están destartalados (los nuestros son nuevos en comparación), No tienen espacio para las piernas en los asintos y no dan boleto, así que desconozco como controlarán la recaudación.
Luego de un viaje no muy largo me bajé frente al Auditorio Nacional. Mi idea original era ir al Museo de Antropología, pero al final preferí no pasarme el día encerrado y me dediqué a recorrer el Bosque de Chapultepec, el cual es el equivalente chilango a nuestros Bosques de Palermo, con lago y todo. El parque estaba lleno, con muchas familias pasando el día, aunquue si te alejabas de las zonas más concurridas el paisaje pasaba a estar poblado de parejitas haciéndose arrumacos. En el bosque se encuentra el Cerro de Chapultepec (Chapultepec significa cerro del grillo), donde está el antiguo palacio del emperador Maximiliano, hoy museo de Historia Nacional. Subí al cerro y recorrí un poco, no tanto por conocer, ya que ya había venido en el 2003, sino por admirar la vista desde el cerro.
Bajado del cerro me tomé el colectivo de vuelta y al llegar me encontré que no habían hecho la habitación. Reclamé y me fuí a cenar de nuevo al shopping, esta vez al "Modern Art Café", un café restaurante completamente decorado con obras de arte a la venta. El menú consisitió en un queso Goya (queso fundido con chistorra, una especie de chorizo) que venía para hacer tacos y una ensalada Wharhol, que era de lechuga, pollo y unas semillas.
Eso es todo por hoy. Mañana, de vuelta al yugo.
lunes, 20 de octubre de 2008
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