Henos aqui nuevamente en la brecha. Con el nacimiento de Tomi casi encima me tocó viajar a México para atar algunos cabos sueltos y finalmente poner en marcha el proyecto que tenemos acá. La cosa se demoró más de la cuenta según mi gusto y me obliga a pasarme aquí tanto mi aniversario como el día de la madre, pero al menos voy a poder estar de vuelta antes de cualquier fecha probable de parto.
El viaje para acá fue como siempre agotador, ayudado especialmente porque a Continental se le ocurrió adelantar una hora la partida para poder volar mas lento y ahorrar combustible. Al menos conseguí un pasillo (originalmente tenía asignado un asiento en el medio), lo cual me permitió levantareme de tanto en tanto para estirar las piernas e ir al baño por lo que pude dormir un poco, si bien bastante entrecortado. La comida del avión debe ser la peor que haya comido, consistiendo en dos opciones igualmente poco apetecibles a base de pollo o carne.
Luego de algo más de 10 horas de vuelo llegué al aeropuerto internacional George Bush de Houston, Texas, aparentemente nombrado en honor al padre, no al hijo. El aeropuerto es moderno, aunque la sala de espera para el embarque que me tocó era bastante chica y no vi ninguna tienda de free-shop. Lo único que vi fueron tiendas de comida (demasiadas), de libros y revistas y de souvenirs, tales como un remera que decía "Don't mess with Texas" ("No te metas con Texas"). Simpáticos los muchachos.
Luego de una hora en la terminal y dos de vuelo finalmente llegué a Mexico. Nos encontramos con Mike y Arnie, que vino para ver los temas de seguridad, en el aeropuerto y de ahí fuimos a la planta. El trayecto, debido a lo pesado del tráfico, nos llevó más de una hora. Cuando llegamos Chris, que vino de parte de los fabricantes originales del barniz, ya había empezado con la primera fabricación, lo cual no nos dió tiempo a hacer una evaluación previa como queríamos. La fabricación en sí anduvo bien aunque debido a objeciones de seguridad e ideas de mejora decidimos que haríamos las cosas de un modo diferente al día siguiente.
Debo reconocer que a pesar de casi no haber dormido me mantuve bastante despierto, aunque a veces el cansancio se me notaba, tal y como cuando traté de hacer una lísta alfabética y me salió algo como a, b, d , e, g, f, e. Terminamos bastante tarde, tipo 20:30, aunque no tanto como creíamos que iba a ser y nos volvimos al hotel. La cena fue un buffet sin pena ni gloria en el restaurant del hotel, donde al camarero se le cayó la bebida sobre Arnie, y a la cama. Practicamente me desmayé y dormí cual tronco.
jueves, 16 de octubre de 2008
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