
Hoy visité la Basílica de Santa María de Guadalupe.
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La basílica, ubicada al pie del cerro Tepeyac, es verdaderamente digna y emocionante de recorrer. El complejo cuenta con la basílica nueva, la antigua basílica, una iglesia de las monjas capuchinas, la parroquia de indios, la capilla del pocito y la del cerrito (vean acá los detalles).
Empecé el recorrido por la basílica nueva, ubicada a la izquierda de la plaza principal, donde estaban celebrando misa. Las misas son practicamente en continuado y la basílica está siempre llena. Para poder dar la comunión a tanta gente (debía haber más de 5000 personas) tienen personas con carteles numerados hacia los que los sacristanes se dirigen para llevar las hostias. Yo me había parado detrás de la señora que tenía uno de los carteles y me ofrecí a sostenerlo por ella ya que la vi un poco cansada, así que me quedé ahí parado sosteniendo un número 9 mientras la gente hacía cola delante mío para comulgar.
Después de la misa me puse a recorrer la basílica que, además del altar principal, tiene dos capillas detras y a los costados del mismo dedicadas a San José y a la Resurrección. Esta última tiene un fresco hermoso que ilustra la misma. Entre ambas capillas se encuentra el acceso para poder ver el manto de la Virgen de Guadalupe. El mismo está expuesto en el altar, pero un pasillo sin techo detrás del mismo permite verlo desde abajo. El pasillo tiene unas cintas transportadoras que se aseguran que la gente no se quede parada ahí e impida a otros acercarse.
Detrás de la basílica nueva está el quemador de velas, donde se colocan las velas votivas. La cera sin consumir de dichas velas se recolecta y con ellas se fabrican los cirios que están en la basílica. A continuación del quemador se encuentra una pequeña pequeña plaza, donde se encuentra el baptisterio. El mismo no se puede recorrer ya que el acceso es sólo para aquellos que concurren a los bautismos. También allí está el museo, que no recorrí, y las escalinatas de acceso al cerro Tepeyac, donde está la capilla del cerrito.
La capilla del cerrito tiene al costado el cementerio de Tepeyac, una especie de cementerio de la Recoleta mexicano. Lamentablemente, no está abierto al público. La capilla del cerrito tiene en su explanada una vista muy linda de la ciudad y, aunque simple por dentro, tiene a su entrada unos murales hermosos que detallan como la Virgen se le apareció al indio Juan Diego. No se si será a propósito o de casualidad, pero en las imágenes que lo representan, Juan Diego se parece mucho a Cantinflas. Se cree que la capilla está edificada en el sitio donde los Aztecas rendían culto a la diosa Tepeyac.
Bajando por la derecha del cerro se accede a los Jardines del Tepeyac, un hermoso conjunto de jardines y cascadas donde se encuentra "La Ofrenda" un conjunto escultórico que muestra a los indios realizando ofrendas a la virgen. El conjunto está enmarcado en dos cascadas que se unen en un remanso a los pies de la Virgen y representan las raices indias y españolas que se unieron para formar México. Tanto esl conjunto escultórico como algunas leyendas que habían en el parqiue me conmovieron mucho.
Saliendo de los jardines y rumbo a la plaza principal se encuentra la capilla del pocito, ubicada sobre un manantial que surgió cuando la comitiva de sacerdotes iba siguiendo a Juan Diego al lugar donde se le apareció la Virgen, y más allá la parroquia de indios, sitio de una de las apariciones de la Virgen y lugar donde quedaban las ermitas originales, cuyos restos pueden observarse en una excavación a la derecha del altar. Es la más antigua de las construcciones que aún sobreviven y la cuarta construída en honor a la Virgen.
De nuevo en la plaza principal está el carrillón, que en lugar de ubicarse como es normal en las torres de la basílica, dado que esta no las tiene se ubica en una construcción separada. El mismo contiene un reloj-calendario azteca, un reloj astronómico y uno de sol, además de las campanas. Más adelante está la iglesia de las monjas capuchinas, muy sencilla y de entrada lateral y a su lado la antigua basílica, que debido al hundimiento del terreno está toda descuajeringada y ahora se encuentra en reparación. de hecho, apenas si se pueden entrar en la misma y todas las esculturas que se podían mover, entre ellas una de San Judas Tadeo y otra de Juan Pablo II, fueron movidas cerca de la puerta, formando altares improvisados.
Terminado el recorrido me dio un poco de hambre, ya eran cerca de las 14:00, los lugares de la zona no me inspiraban confianza y no me daba el tiempo como para ir a otro lado, por lo que terminé en un Burger King. Después de almorzar me tomé el subte y me bajé en Polanco, una zona muy paqueta de la ciudad. Recorrí un rato la zona, entré en la sucursal tienda departamental Liverpool donde compré algo para Vane y luego en Sanborns donde me compré la Nintendo Wii que Vane me regaló. Por ultimo, tomé un café con helado en El Globo y me volví al hotel.
Al legar me encontré que la conexión de Internet seguia sin funcionar correctamente y la recepcionista se ofreció a llamar al servicio técnico. Decidí cenar primero (Sushi en el patio de comidas del shopping de al lado) y al volver me comuniqué con el servicio técnico. No me pudieron solucionar lo del Messenger pero el resto funciona y, Skype mediante, pude comunicarme con Mamá para felicitarla en su día.
1 comentario:
¿Sabés una cosa? envidio muchísimo tus viajes. A mi me gusta viajar y he conocido unos cuantos lugares, pero la forma como los describís me da la pauta de que los disfrutás mucho. Tendré que aprender de vos...o a lo mejor empezar a mirar las cosas con otros ojos, un poco menos de ver y mucho más de observar y aprehender.
Te felicito por ayudar a la sra. del cartel en la iglesia y me conmovió el gesto.
¡¡¡Que orgullo tenerte como hijo!!!
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