Como no puede ser de otra forma, cuando uno cree que está todo bajo control las cosas empiezan a salir mal. Ya sin Chris, que se volvía hoy a primera hora, comenzamos a fabricar el tercer barniz. Todo marchó sobre ruedas hasta que después del almuerzo (ensalada y pizzas, las cuales estaban bastante sabrosas), cuando el barniz dio completamente fuera de parámetros al gelarlo. El resultado fue que me tuve que quedar hasta las 20:30 haciendo ensayos para ver como podíamos arreglarlo, lo cual desde luego no estaba en mis planes.
Ya en el hotel me decidí a ir al shopping de al lado, Mundo E, para cenar. Los negocios del shopping ya estaban cerrados así que no pude ver mucho, pero el shopping en si es muy lindo, con los pasillos decorados como si fueran las calles de una ciudad europea, con casas sobre los locales y el techo pintado como el cielo.
Para cenar me decidí por Beer Factory, un típico restobar al estilo de Locos x el Futbol pero con temática cervecera. Me pedí unos rolls primavera de salmón (salmón con queso filadelfia envuelto primero en una hoja de parra y luego en masa apenas frita) de entrada y un vacío estilo argentino (vacío a la parrilla con papas fritas y un pedacito de chistorra, lo que es como salchicha parrrillera) de plato principal. Las porciones eran chicas, lo cual me pareció bien, pero los precios grandes. La cena, incluída la bebida, me salió unos $100 de los nuestros, lo cual me resulta demasiado considerando que el lugar no es más que un restobar de cadena.
Eso es todo por hoy. A partir de mañana ya me quedaré solo porque Mike y Arnie se vuelven y pienso empezar temprano para no tener que quedarme hasta tarde. Veremos si lo que anduvo bien en laboratorio anda en fábrica y logramos arreglar el barniz.
viernes, 17 de octubre de 2008
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