lunes, 20 de enero de 2014

Milano - Día 2

Salutti!

Pendiente de la crónica del primer día me quedó describir el hotel. El Rege Hotel queda en San Donato Milanese, prácticamente al fondo del aeropuerto de Linate. El hotel tiene una ambientación tradicional, típicamente Europea, que da cuenta de que da la imagen de ser antiguo sin realmente serlo ya que el edificio debe datar de los 70s u 80s. La habitación es cómoda, con baño completo, aunque para mi gusto le falta iluminación.

El día arrancó complicado para despertarme ya que mi cuerpo reclamaba a bostezos que 8 horas de sueño no alcanzaban para compensar lo no dormido la noche anterior y que en Buenos Aires eran las 2:15. El desayuno que ofrecían era el típico Continental, con frutas de lata como única opción frutal. Me serví ensalada de frutas (si no era de La Campagnola, no hacía mucho por diferenciarse), jamón y queso y un sacramento con dulce de durazno (muy rico).

A las 8:15 nos pasaron a buscar para ir a la planta. Nos pasamos todo el día viendo una presentación de lo que hacían, visitando la planta y el laboratorio. Todo muy interesante, pero sólo para mi por lo que no voy a aburrirlos con eso. La única parada fue a eso de las 13:30 para almorzar. Fuimos al comedor de la planta que tiene un servicio muy bueno y almorcé una fritatta, que a pesar de su nombre resulta ser un omelette con pasaporte italiano, y un pescado con puré que estaba delicioso. No se muy bien como estaba hecho el pescado, daba la impresión de estar hecho a la plancha con apenas un poco de aceite y tenía una capa muy fina de rebozador que lo cubría de un solo lado. El día por otra parte no acompañó mucho desde lo climático. No llovía pero estaba completamente nublado y muy fresco. Del sol italiano, ni noticias.

A la vuelta nos recomendaron cenar en Rossopomodoro, un local cerca del hotel de una cadena de restaurantes donde nos recomendaron comer pizza o pasta (en Italia? no me digas...) y allí fuimos Viviana, Luis Eugenio y yo. José se quedó en el hotel porque se sentía mal del estómago y prefería no cenar. El local era de ambientación moderna y el servicio amable pero algo deficiente: tanto en el plato principal como en el postre nos trajeron dos juntos y el tercero un buen rato después.

Esperando la pizza en Rossopomodoro
La cena fue pizza en mi caso y el de Viviana. Yo pedí una pizza Corbarella (Mozzarella, fior di panna, funghi champignon, prosciutto cotto, grana e basilico) y Viviana una Tufanese (4 formaggi campani: mozzarella, pecorino bagnolese, erborinato di bufala, caciottina fresca di bufala, panna e grana). Luis Eugeni pidió spaghetti, que venían con una salsa de tomate con tomates cherries salteados enteros. Tal y como me pasó en londres, la masa de la pizza era muy finita por lo cual una pizza entera era en realidad individual. Le dimos a probar a Luis Eugenio e intercambiamos porciones, lo cual nos hubiese hecho quedar como desubicados en un restaurant fino pero acá era lo que hacía todo el mundo. Por cierto, la pizza estaba bárbara.

Pizza!
Mientras esperábamos la pizza ya nos habíamos tentado con los postres que vimos preparar. Luis Eugenio se pidió un Babasone (una especie de factura rellena de crema), yo pedí una Boschetta, una panacota de leche de búfala con salsa de frutos rojos, decorada con chocolate blanco y pistachos rallados y Viviana unos Calde, churros italianos en forma de aro.

Boschetta!
 Eso fue todo por hoy. Ci vediamo domani!

1 comentario:

La brujita viajera dijo...

Mmmmmm ver las fotos de la comida me da hambre!...¿o será que ya son las 21:22 y no cené? :-)
Como sea todo parece muy rico, espero que también puedas darte algún paseíto y puedas mostrarnos Milán.