Nos levantamos muy temprano para hacer el check-out del hotel e ir al aeropuerto de Linate, un viaje por cierto muy corto. El aeropuerto estaba lleno de gente tomando los primeros vuelos del día a donde quiera que sea que fueran, entre ellos a Madrid. Dado que dejamos el hotel antes que abriera el comedor, desayunamos en el aeropuerto en el Caffe Motta, versión aeroportuaria de un típico café europeo. En mi caso me pedí un ciocolatto (al mejor estilo español, pero amarguito) y una brioche con pastelera de pistachos (ñam, ñam). El aeropuerto estaba bastante abarrotado de gente y de tiendas, al punto que parecía mas bien un shopping al que se llega en avión en vez de auto.
![]() |
| Cosas que se ven en el aeropuerto... |
![]() |
| Un Caffe Italiano |
Llegamos a Barajas y separamos rumbos. Viviana y José a Bilbao, Luis y yo a Barcelona. Teníamos un rato y aprovechamos para almorzar allí, en mi caso baguetines de jamón y de chorizo. El de tortilla de papa lo reservo para la vuelta. El vuelo a Barcelona fue incómodo pero rápido y luego de caminar bastante (llegamos en el shuttle MAD - BCN, que desembarca en la otra punta del aeropuerto) arribamos al shopping. Si, el aeropuerto de Barcelo se parece mas al Dot que a un aeropuerto.
![]() |
| Dot Barcelona Airport |
En la planta nos esperaba Aitor, quien fue el que organizó todo y n os presentó a Joan, el gerente de la planta quien resultó ser un catalán barbudo, cincuentón, jocoso y amante de la buena comida. En fin, una versión algo mayor y mediterránea de este servidor, quien se sintió muy identificado. Si algo aprendí en este viaje es que los gerentes de planta solemos estar cortados por la misma tijera. Tanto Roger como Stefano en Italia compartían los mismos rasgos, pero en Joan todo era mas grandilocuente. La verdad que mas allá de ver muchas cosas interesantes (y más cercanas a nuestra realidad que la idealidad de Milán) la pasé bárbaro.
Volvimos al hotel y a las 20:00 nos fuimos de tapas. Recorrimos un poco de Badalona, incluyendo su rambla, una preciosa explanada frenqueada por palmeras y separa del mar por una vía de tren (lo que????). Si, si, si. Imaginensé si del otro lado de cualquiera de las costaneras desde San Clemente a Mar Azul en vez de dunas estuviera el Sarmiento y luego, si, la playa. Para llegar a la arena hay entonces que pasar por debajo de las vías en unos túneles peatonales que hay de tanto en tanto. Se ve tan desubicado e impráctico como suena, aunque supongo que viajar en ese tren debe ser precioso.
![]() |
| La Rambla. A la izq., el tren. |
Y eso es todo por hoy. Mañana será otro día.




No hay comentarios:
Publicar un comentario