viernes, 24 de enero de 2014

Barcelona - Día 6

Ya finalizando la semana, es hora creo de que les comente algo del hotel.

El Hotel Rafael está ubicado a unas 10 cuadras de la planta, sobre la autopista y unas 8 cuadras del centro de Badalona. Es más que moderno, con pisos de planta triangular y habitaciones en las que el baño está separado de la habitación por un vidrio, de manera de tener una perfecta iluminación. No es que la haya aprovechado mucho, salgo antes del amanecer y vuelvo cuando ya oscurece... El desayuno esta vez si ofrecía tanto continental como americano, aunque sigo prefiriendo el brasileño.

No es una imagen espejada, los pisos son así.

La cama, vista desde la entrada, a la izq. el baño.

El baño. La primer puerta es la ducha, la segunda el sanitario.

Amplio ventanal con vista a la autopista, los montes y el mar.

El baño visto desde el escritorio.
El día de trabajo estuvo una vez más interesante y de almuerzo cenamos en un pequeño restaurant frente al mar que tiene convenio con la planta. El plato fue un pescado tipo sardina pero mas suave, frito a la marinera. De poste, una natilla de coco.

Luego de volver al hotel, hablar con casa y cambiarme me encontré con mi primo Pablo, quien ya hace varios años que anda viviendo por acá. Lamentablemente vino solo ya que la novia no pudo venir. Nos fuimos a un shopping cerca del hotel, el Magic Badalona, donde cenamos en 100 montaditos, una cadena especializados en minisandwiches. Cada uno sale entre 1 y 1.5 euros, pero por 10 euros te servían tablas de 5 a 7 sandwichitos. Sumando una cerveza para Pablo y una sangría para mi, gastamos 12 euros y comimos bárbaro.

No son sandwiches, son montados!
Dos gallegos en Catalunya
Después de los montados fue el turno del helado (turrón y leche merengada en mi caso, al ritmo de "tengo una vaca lechera") y luego a caminar para bajarlo todo. Charlamos un buen rato de todo un poco: España, Argentina, la (no) crisis, el "catalanismo" y el laburo. Los catalanes aparentemente cada vez andan más emperrados con lo de la independencia y el uso del catalán. Pablo me contaba que por ejemplo los comercios tienen que pagar más impuestos si colocan carteles en cualquier idioma que no sea el catalán, por lo cual no vas a ver ningún cartel en español, y que ahora se emperraron en usar el catalán en las comunicaciones radiales de su laburo (es guardavidas). Dado que la mayoría de los socorristas no son catalanes, muchas veces no entienden nada. Despues de un buen rato de charla me llevó al hotel y nos despedimos. Espero que pueda el año que viene volver de visita a Argentina.

Eso es todo por hoy, mañana a recorrer!

1 comentario:

La brujita viajera dijo...

Sí, los catalanes están emperradísimos con eso de la independencia, no sé el tamaño de catalunia, pero para un país independiente es tan chica que si lo logran parecerá un principado.
Cuando estuve en Barcelona fui a visitar la playa, La Barceloneta para ser precisa y la verdad es que no vi esos túneles socavados que mencionás...¿habremos estado en la misma ciudad? :-)
Además llamaban La Rambla a una calle un tanto rara (que no era lindera al mar sino en plena ciudad), porque constaba de una vereda muy ancha en el medio, con cafeterías y negocitos en la misma y que tenía en ambos costados la calle por donde iban los coches, una para cada mano.
En fin tendremos temas para conversar al regreso de ambos