¡Se acabó el trabajo!
Esta mañana tuve, por primera vez en la semana, algo de tiempo libre. Después de dedicarle un tiempo a darles los toques finales a esta etapa y analizar con Mike los pasos a seguir, amén de dedicarnos un buen rato a ironizar sobre asuntos y personas diversas, cosa que a ambos nos gusta. Antes de cortar la charla, Mike aseguró estar esperando mi reporte completo de la semana lo cual no fue tanto un pedido como una obvia alusión a que, digno hijo de mi madre, suelo ser bastante extenso y detallista en mis correos.
Con Armando fuera de la ciudad fue Giovanna, la jefa de higiene y seguridad, la encargada de llevarme a almorzar, junto con Paco, el gerente de laboratorio y Manuel, quien honestamente no se que hacía, fuera de estar retornando de una sucursal en San Luis Obispo que está cerrando. Fuimos a un lugar llamado Toks, que es como una especie de cadena de restaurantes cuasi fast-food que se dedican a los platos típicos mexicanos. Allí nos encontramos con Eduardo, un vendedor a quien conozco desde el entrenamiento de Six Sigma, que hicimos juntos.
La comida que pedí fue una oaxaqueña, que son como canelones hechos de tortilla de maíz y rellenos de pollo, cubiertos con mole y acompañados de arroz a la mexicana, que viene con arvejas, zanahoria y un poco de salsa picante. La verdad, el mole no me gustó demasiado, prefiero mucho más el que probamos en Guadalajara en casa de los Telo, ese sí estaba bueno.
Durante la comida me toco presenciar una situación bastante incómoda, cuando Eduardo comenzó a realizar una serie de comentarios machistas, en obvia alusión a Giovanna. Creo que ella se puso algo incomoda y la verdad que yo no sabía donde meterme. No quiero decir que todos los mexicanos sean así, pero dudo mucho que una conversación semejante hubiese ocurrido en la Argentina, no al menos cuando hay presente gente con la que no se tiene confianza.
La tarde fue tranquila, dedicada principalmente al reporte de mi visita y luego me volví al hotel. Se suponía que, con Armando afuera, iba a ser Giovanna quien iba a pasar a buscarme para ir a cenar a un restaurant típico mexicano, pero me dejó plantado. Por ende, me decidí a cenar una hamburguesa. Será quizás porque tengo el estómago cerrado, pero no pude terminarme las papas que la acompañaban.
De nuevo al cuarto, me dediqué no sólo a escribir este post, sino también a transferir a este blog el diario de mi viaje a USA. Si les interesa, lo pueden encontrar en el archivo del año 2007.
Mañana, previo paso por el aeropuerto para dejar la valija, me dedicaré a recorrer el Zócalo y luego, de vuelta a casa.
sábado, 24 de mayo de 2008
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