¡Al fin salió el sol!
Luego de varios días nublados, hoy finalmente amaneció despejado y pude ver el sol, aunque no duró mucho ya que al mediodía ya estaba nublado de nuevo y hasta llovió. En fin, no se puede pedir todo.
Ayer estaba tan cansado que me dormí apenas me apoyé en la cama y ni siquiera llegué a taparme, lo que hizo que el frío me despertara a eso de las 6:30. Aunque lo intenté, no pude volver a dormirme del todo, principalmente por los bocinazos de los colectivos, así que quede dormitando hasta levantarme a las 7:00.
El hotel está situado frente a una especie de autopista en la intersección con una avenida principal, por lo que sobre la autopista hay muchas paradas de colectivo. Los colectivos no son todos iguales sino que varían en tamaño desde grandes como los nuestros (los menos) hasta camionetitas tipo una traffic grande, que son los mas abundantes. Cuando llegan a la parada a veces tocan unos bocinazos, que supongo serán alguna especie de código.
La mañana en el laburo estuvo tranquila y al mediodía me llevaron a almorzar a una marisquería que se llama Fisher's, a la cual ya había ido en mi visita del 2003. Comí unas "tostadas" (otra vez una especie de taco abierto con una tortilla bien crocante) de jaiba (un pescado) y de atún y luego pedí un huachinango (otro pescado) al ajillo. Lamentablemente me quedé con ganas de probarlo, ya que huachinango no tenían, así que pedí un atún a la Rockefeller, que es un trozo de atun a la plancha, gratinado con queso y cubierto de salsa blanca con espinaca y bacon rallado. La verdad, estuvo exquisito y, tratandose de atún, creo que hasta a Vane le hubiera gustado.
La tarde estuvo más complicada, ya que tuve que dedicarla a realizar cálculos termodinámicos, cosa que se las regalo. De hecho, ni siquiera pude terminar para la hora de irme, aunque al menos ya tengo definidos que parámetros preciso considerar.
De vuelta al hotel me encontré a Vane conectada (en realidad Maru fue la primera en contestar) y con toda la casa revolucionada por el ratón rockerito que Ceci trajo de regalo para Bodoquito. Lamentablemente, y dado que la conexión sigue siendo una porquería, debí recurrir a llamar por teléfono para poder hablar de una manera medianamente normal y así fue como me enteré que Boca goleó al Atlas 3-0. Allá quedó pues el chiste que vi ayer en el diario en el que tres zorros del Atlas (así les dicen) metían un jugador de Boca al horno para comerselo, mientras el diario hacía hincapié en lo difícil que le era a Boca ganar en México.
Luego de chatear un rato con mamá, bajé para cenar y, dado lo pesado que me cayó la comida ayer, me decidí por pedir una ensalada César. La verdad, jamás comi una ensalada más rara, si es que eso calificaba de ensalada. Sobre el plato, tres hojas enteras de lechuga colocaditas bien planitas una al lado de la otra. Encima de la lechuga, una suprema de pollo grillada cortada en bastones, rociada con una vinagreta y un poco de queso rallado. A un costado, cuatro bastones de un pan finito, también tostado y bañado con la vinagreta. La presentación del plato, la verdad, era digna de ElGourmet.com, pero no parecía ensalada. Eso si, estaba rica.
En fin, eso es todo. Mañana me daré una vuelta por el shopping de Ciudad Satélite a ver si veo algo que valga la pena comprar, así que seguramente habrá bastante que describir.
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1 comentario:
Raro eso de los bocinazos ¿no? puede que sea un código, yo que vos lo averiguaría, de puro curiosa nomás.
Veo que te estás dando las panzadas con pescado, me parece bien, es rico y saludable.
Sobre lo del Atlas/Boca y el chiste, creo que se puede revertir sencillamente diciendo que 3 de Boca se comieron a 0 de Atlas, que al final se quedaron con las ganas y con solo 10. Embrollado pero real:).
Que te diviertas en el shopping y compres cosas lindas para Bodoquito y su mamá (a la cual ya ni le cierran los pantalones de tela).
Besito. Mamá
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