La semana laboral comenzó temprano con un típico desayuno americano, en verdad no muy bueno. Este hotel no tiene cocina propia, así que lo que sirven es bastante básico. Del hotel nos fuimos directo a la planta (Mike alquiló un auto) y empezamos con las presentaciones. En realidad hoy no hubo mucho que hacer debido a que la semana pasada fue una semana perdida por culpa de un error en las materias primas que mandaron, así que recién hoy estaban logrando hacer el barniz en laboratorio y las pruebas en la planta piloto, que es lo que vine a hacer, quedaron para mañana. Menos mal que no vinimos la semana pasada, ya que hubiera sido perder el tiempo. Por ende, nos la pasamos todo el día haciendo sociales y pegandonos una vuelta por el laboratorio de tanto en tanto.
Al mediodía salimos a almorzar a una especie de cafetería cerca de la planta, el mismo lugar al que fui la vez pasada, y me pedí un sandwich de pollo a la parmesana que era básicamente eso: pechuga de pollo con salsa de tomate y queso parmesano gratinado en un pan. De beber me pedí un Ice Tea que era tan dulce que enfermaba, por lo cual lo terminé dejando. El camino de ida y vuelta a la cafetería era agobiante: hacía como 30°C y una humedad insoportable. La tarde fue más de lo mismo pero, dado que todo el mundo parece que se raja temprano, para las 16:45 ya no quedaba nadie así que nos fuimos. Me bañé y cambié y a eso de las 17:30 Mike e Irene me pasaron a buscar para ir a cenar.
Al pasar vieron la cámara en la notebook, lo cual reflotó mi comentario de que la usaba para mantenermen en contacto con casa. Irene no podía creer que la usara para hablar con mi madre, ya que la de ella aparentemente no es capáz de usar siquiera un celular, ya que no lo entiende. Ayer fue bastante gracioso oirla hablar con ella por teléfono mientras íbamos hacia el super, ya que mezclaba inglés y portugués de las formas más extrañas, tal y como referir a una caja de fusibles como "o fuse box".
Después de viajar un rato bastante largo (25 km según Google Maps) llegamos a Ginza, un restaurant japonés en Caldwell donde me pedí una especie de combo (el nombre en japonés suena mejor, pero no me lo acuerdo) que traía miso, una sopa japonesa con tofu y algas, ensalada, tempura de camarones, teriyaki de salmón, una especie de tortelettis fritos, un par de California rolls (sushi) y una especie de arrolladito primavera chiquito, relleno de verdura, todo en porciones chicas. Además de eso también pedí unos rolls de centolla y los intercambié con mike, que habiía pedido rolls de atún (crudo) picante y salmón con palta. Estuvo muy bueno, aunque fue extraño haber terminado de cenar 19:30, cuando el sol ni se había puesto.
En el camino de vuelta hicimos una desviación para parar en Rita's, una heladería de la que son fanáticos. El helado, que era de agua, era tan dulce que resultaba insoportable, aunque por educación me lo comí sin decir nada. La verdad, nuestro helado, aún el más trucho, es mil veces preferible a eso. La verdad, no entiendo como se bancan tanto dulce. Con razón están todos diabéticos. Debido a éstar empalagado, ni bien llegué me preparé un café, para sacarme la dulzura.
Eso es todo. Mañana la seguimos.
lunes, 9 de junio de 2008
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1 comentario:
No tengo idea de la edad de la madre de Irene, pero cada vez me siento más genia...jaja, porque casi todos dicen que sus padres no saben siquiera encender una pc. Lo que no me imaginé es que en USA pasara lo mismo.
Si tenés que volver a tomar helado, pedí algo frutal, si es cítrico mejor, así no notarás tanto el dulce, y en cuanto a la bebida...tratá de no innovar, quizá una coca diet sea mejor (en caso de que no tengan aguas saborizadas y dietéticas).
Me alegro que no hayas viajado la semana anterior, no hay nada peor que hacer un viaje para nada; si lo sabré yo cuando viajé a España y la venta se truncó, ¡que bronca!
Seguí con la comida china, es mucho más saludable que la fritanga.
Besito.
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