No hay mucho que decir del día de ayer, ya que estuvo dedicado completamente al trabajo, desde las 8:00 a las 18:30 y, teniendo que levantarnos a las 4:00 hoy, la verdad que no daba para mucho.
A la vuelta del trabajo Rubén nos sugirió cenar en el shopping de al lado, pero al principio no nos dimos cuenta que la entrada era por el estacionamiento así que con Mike anduvimos buscando la entrada y pasamos por tres supermercados, uno al lado del otro, hasta que finalmente nos guiaron y tuvimos que volver sobre nuestros pasos.
Dado que estábamos cortos de tiempo, la verdad es que no recorrimos mucho el shopping. Fuimos directo al patio de comidas, que no nos convenció, y volvimos al hotel a cenar ahí. Pedimos un Platillo Paisa, que es una combinación de cosas típicas de Medellín (paisa le dicen a la gente de la zona de Medellín) tal como arroz blanco, plátano pisado a la plancha, una especie de chorizo y sopa de porotos. Después de la cena llamé a LAN y pude cambiar mi pasaje para e l viernes, y de ahí a dormir.
La mañana de hoy comenzó demasiado temprano. Bajamos al lobby tipo 4:20 y nos sorprendió ver una pareja acurrucada en un sillón, esperando vaya a saber que. El taxi nos pasó a buscar, fuimos al aeropuerto y abordamos el avión que nos iba a llevar a Cali, un turbohélice. Mientras esperábamos para abordar una nube se posó en la pista y redujo la visibilidad, lo cual nos demoró en nuestra partida.
El viaje en avión fue tranquilo y me quedo con dos imágenes. La primera es la salida de Medellín, con las nubes tapando el valle y algunas casas por encima de las nubes, mirando hacia el mar de algodón que formaban. Me hubiera encantado amanecer con esa vista. La otra es la llegada a Cali, volando sobre los campos verdes de caña de azúcar.
Cali está mas abajo que Medellín (1000 m.s.n.m. versus 1500 m.s.n.m.) por lo que es más cálida. También es más húmeda. El valle del Cauca a la altura de Medellín es bastante ancho y plano, así que la zona de la ciudad no es tan accidentada como en Medellín. Por la mañana estuvimos en la planta, viendo los proyectos de ahí y al mediodía fuimos a almorzar a Cali Viejo, una antigua hacienda, tipo casco de estancia, de estilo colonial convertida en un restaurante precioso. La vista de la jungla desde el alero donde comimos es hermosa y da ganas de terminar de almorzar y tirarse en una hamaca a dormir la siesta. El plato que pedí fue un tamal, que es carne de cerdo y una especie de pasta a base de maíz y especias, todo puesto dentro de una hoja de plátano en forma de barco que lo contiene. Para tomar pedí jugo de lulo, que es una fruta que parece maracuyá pero tiene sabor a kiwi.
De la ciudad de Cali sólo pudimos ver un poco durante el trayecto de ida y vuelta al restaurante, ya que había que cruzarla de punta a punta para llegar. Puede ser debido a que no pasamos por las áreas más lindas, pero me pareció que la edificación de Cali, en general de estilo colonial, no era tan moderna o del mismo nivel que Medellín. Debido a que hace más calor, Cali también tiene un toque algo más tropical.
Del restaurante volvimos directo al aeropuerto y de ahí a Medellín en un vuelo sin nada remarcable. Bastante cansados, bajamos con Mike a tomar alo y discutir de trabajo, aprovechando para picotear una salchipapas (papas fritas con algunos trocitos de salchicha) y picada, que acá significa un plato con carne, pollo, salchichas y chorizo, todo grillado y en trozos pequeños, mas tomate, cebollín y aceitunas.
En fin, el sueño ya me está venciendo. Nos vemos mañana.
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1 comentario:
Hola bebé!!!! heme aquí con Chita leyendo tu diario de viaje.
Menos mal que pudiste solucionar el tema del regreso ¿cual es la empresa, Lan? será cuestión de tenerlo en cuenta para cuando me dedique a viajar.
Por lo visto ambos regresaremos el sabado, de modo que nos pondremos en contacto para contarnos anécdotas.
Chita dice: hola Diego, estuve leyendo tus historias de viaje, ¡buenísimas! para recopilar y a futuro hacer un libro.
El hijo ya viene en viaje, o sea que lo único que te faltaría más adelante es plantar el árbol y misión cumplida. Besos Chita.
Ahora sigo yo, cuidate de las Farc, disfrutalo mucho y como siempre te digo, si podés sacá fotos.
Besotes grandes. Mamá
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