sábado, 17 de marzo de 2007

USA / New Jersey - Día 6

Día 5 (cont.)

La cena estuvo buena. Nos sirvieron tres platos, el primero con alguna cosa de pescado, luego verdura y por último carne. Nos sentamos con los españoles en la misma mesa e hicimos una mesa de hispano parlantes únicamente. Dado que la camarera hablaba también español, resultó refrescante. Lo más interesante de la noche fueron los cubos plásticos con luces que cambiaban de color que había en unos vasos enfrente de cada uno de nosotros. Casi todo el mundo se choreó uno y el resto se los chorearon los mozos. Después de la cena Luis, Armando (de México) y Diego se quedaron haciendo sociales pero yo estaba bastante cansado y me fui a dormir.

Dìa 6

¡Nieve!


Me desperté y estaba nevando. Nevó todo el día y de hecho continúa nevando, aunque realmente en este momento lo que cae es lo que ellos llaman slit, una especie de pequeños granos de hielo. Tuvimos algunas presentaciones más durante la mañana, incluida una bastante buena que se enfocó en los accidentes fuera del trabajo, y luego se cerró la conferencia poco antes del mediodía. La mayoría de los vuelos domésticos estaban cancelados, por lo que mucha gente quedó varada y se quedó en el hotel. Luis y Diego se fueron al aeropuerto JFK para ver si conseguían cambiar sus pasajes Newark - Miami por vuelos directos desde JFK a Buenos Aires y Sao Paulo. Lo último que supe de ellos es que JFK fue cerrado y que recién se iban a volver el lunes, pero luego no me confirmaron donde se iban a quedar.

Mike me pasó a buscar a eso de las 14:30, ya que la nieve lo demoró más de una hora. La idea era que me llevara al hotel donde estuve al principio, pero parece que a todo el mundo lo dejaron salir temprano del trabajo y había un quilombo del demonio en las autopistas, por lo que decidió llevarme a su casa hasta que pasara el quilombo. En el viaje me comentó que Jim se había tomado bastante bien su renuncia y que le había dicho que le parecía bien lo que estaba haciendo, así que va a continuar laburando las próxima dos semanas y no va a haber problema en que continúe guiando mis visitas.

Nos quedamos charlando con el e Irene, su mujer, para matar el tiempo y luego fuimos a comer. Nos llevó como una hora llegar a donde ellos querían ir para al fin y al cabo encontrarlo cerrado por la tormenta, por lo que al final terminamos en un típico "diner" donde comí unas rabas y gambas al ajillo no muy buenas y luego unos fideos con salsa de cangrejo y camarón que estaba muy bien. Me dejaron en el Holiday Inn Express de Carlstadt a eso de las 23:00, bastante tarde para ellos. Mañana, si el clima acompaña, iremos a New York de nuevo.

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