lunes, 14 de octubre de 2013

Manchester - Día 3

El despertador sonó a las 7:00 y por más que estuviera fusilado, mi día comenzó. El desayuno fue yogur con fruta pero no pude resistirme a lo extraño de la situación y me pedí también una morcilla, que acá es una opción válida para el desayuno. Obviamente no era una salchicha entera sino 4 rodajas, las cuales parecían haber sido grilladas. El día amaneció soleado, lo cual quiere decir que llovió varias veces durante el día pero logramos ver el sol en dos ocasiones, el cielo azul en otra y la luna en otra más. Dicen que Inglaterra tiene 40 tonos de verde, lo cual es cierto para el pasto y los árboles, pero el cielo más bien parece 50 sombras de gris.

Después de desayunar Alan nos llevó al taller donde tienen el molino, un pequeño galpón donde se dedican a hacer distintos tipos de piezas en metal y plástico. El galpón está ubicado en medio de una típica villa inglesa, llena de casas de ladrillo todas iguales (por tandas al menos, 5 de un tipo, 10 de otro, 8 de otro y así). Una cosa curiosa son las carreteras, las cuales si son consideradas peligrosas llevan un cartel que dice "Red Road" y indica la cantidad de muertos que hubo en esa ruta, generalmente entre 35 y 45.. Las pruebas se desarrollaron bastante bien y al mediodía fuimos a la vuelta a probar nuevamente algo típico de Inglaterra: la comida italiana. El restaurant (Villagio) era muy lindo y la camarera que nos atendió, una chica polaca, muy amable. Lamentablemente la comida no acompañó. En mi caso pedí una pavo asado el cual, a pesar de estar feteado estaba lleno de cartílago y la hamburguesa vegetariana de Mimi estaba quemada. Supongo que eso nos pasa por no pedir lasagna como el resto. Para colmo, a la salida Mimi pisó mal en la escalera, se cayó y casi termina en el medio de la calle.

El día continuó sin problemas. Terminamos la primera ronda de pruebas, aniquilamos una lata de galletitas de manteca que estaban deliciosas (Mimi estaba cual nena metiendo la mano en la lata a cada rato) y nos volvimos al hotel para cambiarnos e ir a cenar. El lugar elegido esta vez si fue un pub típicamnte inglés, el Stretton Fox, un pub moderno para los estándares locales ya que apenas data de 1905, donde nos encontramos con Paul, el gerente técnico local. El lugar es precioso, 100% british, la atención muy buena y la comida deliciosa. Esta vez si pedí algo bien inglés: pastel casero de pescado. La base es muy parecida a la que prepara Vane pero cambian los pescados: salmón, bacalao fresco, eglefino ahumado y langostinos. Además, los pescados están embebidos en una salsa a base de eneldo y la capa de puré de papa es muy finita y gratinada. El acompañamiento eran verduras. Una vez más, estuvo delicioso. ;-)

Eso es todo por hoy, mañana les sigo contando.

1 comentario:

Vanesa Telo dijo...

Lindo, veo que lo estas pasando muy bien. Divertite y descansa. Te amamos!!!!