Dormí como un tronco y me desperté con el reloj, apenas con tiempo de bañarme y desayunar. Hoy empezábamos más tarde debido a que la gente de laboratorio tenía una teleconferencia así que aproveché el rato para ponerme al día, aunque un mal movimiento del touchpad borró la mayor parte de lo que escribí sobre ayer (ya está arreglado, leanló). Hoy terminamos nuestro programa de entrenamiento así que mañana solo será repaso. Durante el almuerzo (sopa de frijoles y tacos de una carne salseada) Areli me pasó la receta de los frijoles refritos. Se hierve el frijol hasta ablandarlo, se rehoga cebolla con un poco de aceite y cuando está a punto se le agregan los frijoles y mientras se los saltea se los pisa hasta formar una pasta homogenea.
A la salida volví al hotel y me conecté con casa, donde Tomi por primera vez me prestó atención por un tiempo considerable seguido durante la llamada. Me tiró besos, me saludó con la manito, jugamos a que se escondía poniéndose fuera de cámara y volviendo a aparecer cuando yo preguntába "¿dónde está Tomi?" y haciendo en general muchas morisquetas. La verdad que me dio unas ganas terribles de estar de vuelta en casa.
A las 19:00 nos juntamos en el lobby y nos fuimos a Villa María, un restaurant con show de mariachis donde nos agasajaron los mexicanos. La comida estuvo bien. De entrada sope, un disco de masa de maiz con requesón encima, y quesadilla, una especie de empanada con queso. El plato principal fue arrachera, un churrasco de cuadril, con frijoles refritos y chiles toreados (asados) recontrapicantes. De postre, flan. La nota la dio sin embargo la bebida. Pedí un margarita de tamarindo que te lo servían en un copón de más de medio litro. Estuvo excelente. Luego del postre me pedí un café de la olla, que te lo servían en una verdadera jarra pequeña de barro y estaba hecho con canela. Me ofrecieron Agavero, el cual le hice probar también a Andrés, y por último un tequila José Cuervo Reserva de Familia. Venía en una botella de 2.5 litros que según me dijeron cuesta 600 dólares. El segundo mejor tequila que probé en mi vida, después del tequila del barril que tiene en su casa el tío Quique. Oscuro, muy aromático y amaderado. Parecía brandy como dijo Andrés.
Después de semjante ingesta alcohólica los hombres del grupo nos volvimos caminando al hotel para ir tomando aire y, ya en mi habitación, me dediqué a armar la valija y a actualizar el blog. Mañana me vuelvo directo de la planta al aeropuerto así que no habrá posteos. Nos vemos a la vuelta. No veo la hora de estar en casa.
viernes, 8 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Y si hijo...cuando quedan atrás las personas que más queremos se extraña mucho y se desea volver a casa.
Solo quien tiene hijos sabe lo que se extrañan...y no importa si ese hijo tiene 2, 20 o 40 años SIEMPRE SE EXTRAÑAN. Ahora me entendés?
Por supuesto también extrañarás a la brujita de tu mujer, ya queda menos y pronto volvés. Te esperan miles de besos y abrazos, así que disfrutalos mucho al llegar.
Publicar un comentario